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Marisa Giménez y Teté Amat

Galerista y comisaria | Arquitecta técnica
Marisa Giménez y Teté Amat Marisa Giménez y Teté Amat

""Muy cerca de nosotros hay gente muy necesitada de nuestra solidaridad y ayuda." | "Solo hay unos pocos valientes que dejan todo para ayudar, unos héroes… Solo el compromiso personal nos salva""

Marisa Giménez Soler. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Valencia, galerista y comisaria. Una mujer con un impresionante currículo a sus espaldas dedicándose al mundo del Arte en diversas facetas: directora del Museo del Ruso de Alarcón (Cuenca), galerista, comisaria de múltiples exposiciones, escritora… fundadora y codirectora de la extinta “La Esfera Azul”.

Teté Amat Berenguer, arquitecto técnico, decoradora y también agitadora artístico-cultural.

Ambas crean, en 2012, el espacio creativo multidisciplinar “Doce Islas, El Club de las Mentes Inquietas” un espacio abierto a todas las artes plásticas y también al diseño, la música, la literatura…

Marisa, Teté nos gustaría conocer más sobre vosotras, ¿cómo definiríais vuestro trabajo?

Marisa: Me identifico más como impulsora o agitadora cultural porque en el fondo lo que siempre he querido es que proyectos de artistas que considero interesantes salgan, se materialicen. Las iniciativas culturales que programo o llevo a cabo son muy distintas unas de otras. Hay ocasiones en las que todo es más más fácil porque hay una institución o entidad detrás, otras veces es difícil en todos los sentidos y supone un reto personal sacar un proyecto adelante. 

Llevo más de 20 años trabajando en este campo y antes no estaba tan extendida la denominación de “comisario” que hoy se utiliza tanto. Éramos gestoras culturales o coordinadoras de exposiciones. Hoy, en el papel que define la labor de comisaria me siento también cómoda, suele ser una experiencia bonita. Se trata de cuidar a los artistas, entablar un diálogo con ellos, poner en valor su trabajo y proyectarlo. En cada exposición aprendo muchísimo porque trato de meterme en su mundo, indagar e investigar sobre los temas que les interesan. Sobre todo, cuando estás escribiendo el texto del catálogo intentas que la conexión sea total.

 

Teté: Arquitecto técnico y decoradora, costurera, sombrerera, diseñadora de objetos, cocinera, cuidadora de niños, restauradora, montadora de exposiciones, vendedora de libros…. Complicada definición, en resumen una persona activa, optimista, curiosa. Amante de las pequeñas cosas, muy independiente. Puedo desearlo todo pero también puedo prescindir de todo.

Marisa, fuiste codirectora de “La Esfera Azul”, un concepto pionero el panorama cultural español. Cuéntanos cómo era.

La apertura del primer espacio de La Esfera Azul tuvo lugar  en el año 1995 y supuso la apertura de un centro cultural que renovaba y agitaba conceptos sobre la gestión, financiación y difusión de un espacio artístico en la ciudad de Valencia.

En su etapa inicial, La Esfera Azul  acogió, en sus 470 metros cuadrados (en lo que fue un cabaré de los años cincuenta en las inmediaciones de la avenida del Oeste, en el barrio de Velluters)  locales de ensayo para músicos, salas de exposiciones, sala de teatro y danza, laboratorio de fotografía, hemeroteca y sala de conferencias y talleres, generándose allí un ambiente que propiciaba continuos contactos y colabora­ciones entre profesionales de diferentes ámbitos de la cultura

¿Cómo se financiaba La Esfera Azul?

Durante los cinco primeros años fue un reto diario y supuso muchísimo trabajo mantener un espacio así de costoso. Nos autofinanciábamos con las cuotas de socio y con algunas actividades que sí se cobraban como cursos, talleres, seminarios, conciertos, actuaciones de teatro y danza, fiestas… Las subvenciones fueron escasísimas desde la Comunidad Valenciana, desde el Ministerio y otras instituciones en Madrid siempre nos hicieron más caso y valoraron más el proyecto.

¿Por qué cerró La Esfera Azul?

Porque se basaba en nuestro esfuerzo diario, trabajar muchísimo sin ninguna rentabilidad económica y además enfrentándonos siempre a problemas burocráticos por querer hacer actuaciones, espectáculos…Nosotras no cobrábamos apenas y cuando lo hacíamos muchas veces volvíamos a invertirlo en el local.

Éramos jóvenes, teníamos muchísima ilusión y disfrutábamos a tope de nuestro trabajo y de todo lo que allí ocurría. Abríamos mañanas, tardes y muchas noches, teníamos un horario amplísimo, por eso pudimos programar y hacer tantísimas cosas. Nuestros amigos y todo lo que nos interesaba en ese momento estaba allí.

Cuando nosotras abrimos La Esfera Azul éramos las únicas que conjugábamos distintas disciplinas en un mismo local. Nos llamaban desde distintos sitios para dar charlas y conferencias porque lo consideraban un proyecto pionero, especial. En España había otros espacios que, aunque muy diferentes al nuestro, también apostaban por la ruptura de códigos y por la autogestión. Se organizaron varios encuentros en los que nos reuníamos para hablar de nuestras singularidades. Más tarde, empezaron a surgir más. Otro de los motivos que nos empujó a cerrar fue que ya no podíamos competir con otros centros culturales que seguían nuestro modelo pero con espacios impresionantes, apoyados por las instituciones y con muchísimos recursos públicos.

Teté, en Doce Islas continuáis apoyando a artistas emergentes ¿es un poco la herencia de aquella Esfera Azul?

Teté: Sí, la Esfera fue una gran escuela, donde trabajamos, aprendimos y nos divertimos mucho. Tratamos de apoyar a los artistas emergentes pero también a los que persisten en el empeño, a aquellos que están comprometidos con su trabajo día a día. A muchos de ellos los conocimos jóvenes y hoy son artistas muy valorados en la escena cultural.

Hoy han cambiado mucho las cosas desde entonces, la tecnología lo ha revolucionado todo. Por ejemplo, nuestro próximo reto es ofrecer Doce Islas on line  con el objetivo de mostrar y difundir nuestras propuestas a través de internet, algo impensable hace años.

¿Estáis sustituyendo, en parte, la labor que debería realizar el Estado o las administraciones públicas?

No, el Estado tiene la obligación de educar y de educar bien, nosotras tratamos de apoyar a los artistas, es una labor paralela.

La crisis en España ¿ha herido de gravedad a la cultura en este país?

Teté: No creo que la crisis haya herido la cultura. La crisis forma parte de la cultura de un país así como sus momentos de bonanza. A los artistas siempre les ha costado subsistir. Nunca lo han tenido fácil. Nosotras y especialmente Marisa, tratamos de apoyarlos mostrando, divulgando y vendiendo sus obras, para poder seguir creando, adaptándonos a las circunstancias sociales y económicas de cada momento.

¿Sois optimistas respecto al futuro de la cultura en Valencia?

Marisa: Creo que los políticos están muy pendientes del “aquí y ahora”. Se presta mucha atención y se gasta mucho esfuerzo y dinero en eventos mediáticos, que hacen mucho ruido y que tienen una rentabilidad social rápida, y se valora, desgraciadamente, muy poco a los artistas y profesionales que durante años ejercen una labor coherente y constante. El hecho de inaugurar muchos centros y grandes proyectos cada legislatura para que cada político deje su huella  aporta poco a la cultura de una ciudad. Yo creo que lo que pervive y hace grande una idea, un espacio cultural…es la continuidad en el tiempo y el prestigio ganado a base de programaciones brillantes temporada a temporada y con un funcionamiento  ejemplar de los equipos que los dirigen y coordinan.

Colaborabais con AIDA BOOKS. Vemos que la cultura siempre está presente en vuestros proyectos. ¿Cómo funciona esta ONG?

Teté: AIDA trabaja en catorce países de Asia, África, Oriente Medio y América. En todos ellos realiza proyectos que potencian el desarrollo humano, económico y cultural de las poblaciones más desfavorecidas. Además, una parte de los proyectos de AIDA también se desarrolla en España, gracias al compromiso de socios y voluntarios que los sacan adelante y hacen posible.

La ONG funciona al 100 por 100 con voluntarios. En el tema de la venta de libros usados que hacen las distintas librerías que AIDA tiene, los voluntarios cubren turnos en las distintas tiendas, recogen, almacenan, clasifican libros; se hace también el trabajo de la venta online, de organización (hay que cuadrar horarios, las cuentas…), de difusión y comunicación…

¿Qué os motivó a colaborar con ellos?

Teté: Pues es una gran idea, vender libros donados y por ejemplo ayudar a niños con cardiopatías y otras enfermedades en Guinea Bissau, (que es uno de los fines). Se hace una cuádruple labor: libros baratos para leer, reciclaje, ayudar a los niños que lo necesitan y la satisfacción personal.

Marisa: Colaborábamos con ellos en cada iniciativa de Doce Islas, vendiendo libros de “AIDA Books Valencia” y objetos (almohadones, bolsos, carteras…) diseñados por la artista Carmina Burguera, que fue quien nos animó a participar. Carmina llegó de la mano de nuestra amiga Marisa Casalduero, fundadora también de Doce Islas, y ya se quedó... Más tarde, nuestro compromiso se hizo mayor y durante dos años estuvimos yendo Teté y yo una tarde a la semana a abrir la librería que la ONG tiene en la calle Moratín de Valencia. Nuestra ayuda era mínima, ya que en AIDA hay gente que se implica y trabaja muchísimo, personas que dedican su tiempo y esfuerzo diariamente.

Teté: Se lo debemos a Carmina Burguera y su marca Pillows4life, que estaba muy comprometida con AIDA. Ahora seguimos colaborando, tanto Doce Islas como yo personalmente con Pillows4life, proyecto vinculado a la Asociación Grupo Martes, por mediación de Juan Colomina

¿Cuál era vuestra función en AIDA?

Teté: Nuestra función era abrir y cumplir el horario de tarde en la librería todos los miércoles. Vender el mayor número posible de libros, recepcionar las donaciones, clasificarlas y cuñarlas, ayudar a la limpieza del local y mantener en orden la librería, difundir el proyecto… Y antes de cerrar, cuadrar las cuentas y cerrar la caja.

Nos gustaría conocer un poco más vuestra visión del mundo ¿Sois pesimistas u optimistas respecto a nuestra sociedad?

Teté: Yo optimista, poco importan las opiniones o sentimientos, el camino y la cultura se hacen andando,  al margen de que nos guste más o menos hacia dónde se dirija. Creo que debemos implicarnos más pero no solo en las grandes cuestiones. Muy cerca de nosotros hay gente muy necesitada de nuestra solidaridad y ayuda.

Marisa: Soy optimista por naturaleza pero en este tema cuesta mucho pensar que todo vaya a mejorar. Somos una generación superinformada, tenemos noticias diarias sobre dramas impresionantes que ocurren cerquísima y no reaccionamos. Nos hemos hecho inmunes, la movilización es mínima. La política mundial es un fracaso, siguen las guerras, cada vez más refugiados buscan asilo, el Mediterráneo es la tumba de muchísima gente…y nada parece moverse para que esto pare. Solo hay unos pocos valientes que dejan todo para ayudar, unos héroes…, sólo el compromiso personal nos salva.

Nuestras preguntas cortas:

Marisa

Un pintor: Qué difícil. Soy incapaz de citar uno solo. Desde la antigüedad, hay tantísimos...

Una pintora: Ahora está muy presente... se habla mucho de Frida Kalho  y me gusta que sea así porque era una mujer que representaba muchos valores que hoy siguen muy vigentes y su obra refleja pasión y verdad.

Una exposición que te haya impresionado recientemente: La exposición del artista sudafricano William Kentridge. Basta y sobra en el Museo Reina Sofía me gustó muchísimo. La muestra reunía sus trabajos como pintor, actor, escenógrafo…,

Un personaje (vivo o muerto) al que te gustaría conocer: Ser amiga de Andy Warhol me hubiese encantado, por ejemplo.

Un reto personal: Poder vivir siempre haciendo lo que me gusta y rodeada de la gente que quiero.

Una ciudad: Durante una época fue Nueva York pero… Roma es una ciudad a la que siempre me apetece volver.

¿Qué es lo que más valoras en las personas que te rodean? Me gusta la buena gente en la que puedas confiar, y si además son personas con sentido del humor y a las que les gusta disfrutar de la vida en cada momento, pues mejor. Creo que soy afortunada y que la gente que me rodea me aporta muchas cosas buenas.

 

Teté

Una arquitecta o un arquitecto: Carme Pigem y Kazuyo Sejima, las dos tienen premio Pritzker de Arquitectura y para mí su trabajo es maravilloso.

Un personaje (vivo o muerto) al que te gustaría conocer: Ana María Matute, Stefan Zweig, Coco Chanel ...hay tantos.

Un reto personal: Tratar de ser justas con la vida

Una ciudad: Hay tantas…Venecia, París…. Palma de Mallorca, Cáceres…

¿Qué es lo que más valoras en las personas que te rodean? La bondad, una mente abierta y el sentido del humor.

Para terminar, Marisa, Teté, a cada entrevistado le pedimos que nos proponga la entrevista de otra persona que conozca y tenga predisposición para ser entrevistado, y que considere que valga la pena por sus valores e implicación social, Pancho Amat fue quien os propuso a vosotras ¿a quién nos proponéis? y ¿por qué?

Proponemos a Beatriz (Beti) López y a Felicia Puerta por su implicación y compromiso con las causas sociales.

Beti porque además de su labor profesional como trabajadora social, en su tiempo libre realiza también cursos de yoga para colectivos, ONG´S…

Felicia, porque a través de varios proyectos que dirige desde su labor de docente en la Facultad de Bellas de Valencia  interrelaciona a su alumnado con colectivos y grupos necesitados de apoyo.

Muchísimas gracias por vuestro tiempo. Ha sido un placer conoceros más en profundidad.

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