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Sergio Claramunt

Fundador de PAYASOSPITAL
Sergio Claramunt Sergio Claramunt

"Mi motivación personal fue ver cómo transformaba el payaso la realidad del niño enfermo hospitalizado. "

PayaSOSpital nace por iniciativa de Sergio Claramunt, licenciado en Estudios Teatrales en La Sorbonne, quien se formó como payaso de hospital en la veterana asociación francesa Le Rire Médecin.

En 1997 fundó PayaSOSpital acompañado por un equipo multidisciplinario de médicos, psicólogos y artistas. Dos años después, tras obtener los apoyos y recursos económicos necesarios, la asociación pudo iniciar un primer programa de intervención en Valencia, en el Hospital Clínico y posteriormente en el Hospital Infantil La Fe, acudiendo dos días por semana en cada centro.

Ser payaso es hacer reír a los demás, regalar trocitos de felicidad y tú decidiste que tu público serán niños que estuvieran en los hospitales ¿por qué? ¿Cuál fue tu motivación? ¿Cómo surge?

Esto surge porque yo me fui a terminar mi formación de actor a Francia a una escuela de teatro muy famosa. Yo ya era actor aquí pero quería ampliar mis estudios y entonces me fui a la Escuela internacional de Teatro Jacques Lecoq de París. Y cuando terminé encontré trabajo de actor y me quedé a vivir en París.

Además estudié en la Universidad de La Sorbona, me licencié en Estudios teatrales, y al cuarto año de estar allí, dos años después de acabar la escuela, algunos compañeros míos de la Escuela Lecoq comenzaron a trabajar de payasos en hospitales y me comentaron que estaban buscando gente. Un día fui a ver el trabajo de los payasos en el hospital directamente y allí fue donde me cautivó totalmente este trabajo. Hice un casting, me cogieron y me formé como payaso de hospital en Francia. Estuve trabajando allí durante cuatro años.

En total estuve 10 años en París y los últimos cuatro estuve trabajando en Le Rire Médecin. Al mismo tiempo trabajaba en teatro pero yo quería volverme a Valencia y como quería continuar con este trabajo pero no había nada me dije: - Tendré que hacerlo yo.

Entonces tuve la suerte de conocer a Rafael Fernández-Delgado que era un médico pediatra oncólogo del Hospital Clínico de Valencia, que estaba trabajando en París en un hospital en el que intervenía yo como payaso de hospital y gracias a él hice contacto con el hospital valenciano.

Gracias a él y con el apoyo de Aspanion, que conocí en ese momento, comencé a hablar de mi proyecto al Clínico y más adelante a La Fe.

Así comencé, con ayuda de médicos, psicólogos y artistas fundamos PayaSOSpital y empezamos a buscar financiación para poder hacerlo profesional. Así surgió, pero la motivación personal fue ver cómo transformaba el payaso la realidad del niño enfermo hospitalizado.

El contraste entre la risa que provocaban los payasos, que me provocaban a mí como espectador y luego ver por otro lado el sufrimiento y la enfermedad del niño y ver cómo cambiaba. Después de ir a ver cómo trabajaban, me dieron una jornada de reflexión para pensar si quería trabajar con ellos. En esa jornada yo pensé: - Me he formado durante toda mi vida para ser payaso, para hacer reír, hacer mimo, malabares, improvisar, pegarme golpes sin hacerme daño… todo eso en este trabajo, lo ofrecía a gente que realmente lo está necesitando, cuando estás en un momento frágil y más necesitado de risa.

Al conocer esta realidad no tuve más remedio que decir que sí y después querer seguir haciéndolo aquí en la Comunidad Valenciana.

Sergio, durante estos 20 años de PayaSOSpital, habéis recibido multitud de reconocimientos en forma de premios, pero ¿Cuál ha sido tu mejor premio, aquel que no es una placa ni una estatuilla?

El mejor reconocimiento lo tienes en las risas del niño que está triste, deprimido, incluso que no quiere que entres en la habitación y por medio de tus artes “clownescas” o “payasescas” consigues que cambie esa actitud. Que cambie ese humor. Que pase de estar deprimido, tímido y aburrido a estar contento, alegre, con una sonrisa, con unos ojos con ganas de jugar, con ganas de vivir finalmente que es la misión que tiene el hospital: Volver a la gente a la vida. Volver a la gente a querer seguir siendo niño, en este caso, a pesar de estar enfermo o a pesar de que incluso se vaya a morir. Nosotros trabajamos con todas las emociones. Este cambio para nosotros es un reconocimiento. Nosotros lo hacemos de forma profesional y remunerada pero esto no lo paga nadie mejor que los niños cuando se ríen y participan en tus propuestas.

¿Cuál es el efecto que provocáis en los niños y sus familias?

Hay de todo, pero la mayoría es alegría. En el niño produce ganas de vivir, ganas de olvidar que está enfermo, olvidar que está en el hospital, olvidar que tiene dolor. Y en los familiares, si no te abren las puertas encantados y son un poco reticentes, al ver a su hijo reír, divertirse con los payasos, les cambia totalmente la actitud. Hay actuaciones en las que los padres no nos miran a nosotros, miran a sus hijos y ven cómo sonríen y cómo les ha cambiado el estado de ánimo durante la actuación de los payasos.

¿Qué diferencia hay entre arrancar una sonrisa de un niño enfermo y una carcajada de un niño sano bajo la carpa de un gran circo? ¿Qué preparación extra necesitáis?

La gente que va al teatro o a un circo va a divertirse y espera que el payaso haga algo. En este trabajo es todo lo contrario, vas tú a la gente, por eso siempre se pide permiso y la gente cuando te ve allí, sobre todo los adultos, no dicen a ver qué hace el payaso sino la primera pregunta es: ¿Qué hace aquí un payaso?. Es completamente diferente.

El hecho de que el niño pueda recuperar otra vez la risa, la diversión, salir de la tristeza, de la depresión o del aburrimiento, no tiene nada que ver con un niño al que llevan sus padres al circo porque quieren pasarlo bien. Aquí lo están pasando mal y va alguien a intentar hacerles ver que pueden reír, pueden seguir jugando, pueden seguir aumentando el humor y las ganas de vivir, lo que contribuye a que el niño se recupere más pronto. 

Detrás de esa nariz roja, de esa cara pintada hay una persona sensible, ¿cómo afronta esa persona  la pena de ver a un niño y a su familia pasando un mal trance?

Ser un payaso de hospital es una profesión que requiere una formación específica para intervenir en un medio que no está hecho para actuar. Actúas en una habitación, en un rincón, a veces el espacio es muy reducido. Parte de la formación que impartimos consiste en adaptar los recursos artísticos que tiene el payaso: la música, la improvisación, la magia, el mimo, la danza, el ritmo, etc., al medio hospitalario.

También es muy importante conocer muy bien el medio, para saber situarte, qué es lo que puedes hacer y qué es lo que no puedes hacer. Conocer cómo funciona un hospital, qué jerarquías hay, qué función tiene cada responsable sanitario y luego conocer las enfermedades de los niños. Tenemos una formación médica y también psicológica, no solamente para conocer las patologías más frecuentes que nos encontramos en los niños hospitalizados, sino también saber cómo evoluciona el niño, porque te encuentras niños desde incubadora hasta adolescentes.

Además está la parte psicológica del payaso como persona, cómo afronta las situaciones de sufrimiento, de pérdida, de duelo, porque es una realidad que te encuentras en el hospital. Nosotros vamos todas las semanas a los mismos hospitales y a veces llegas y te dicen que alguno de los ingresados ha fallecido o este niño va a ser la última vez que vais a verlo porque está en su final de vida, entonces se requiere una preparación psicológica, un equilibrio emocional que nosotros intentamos facilitar a los profesionales que están trabajando dentro del equipo artístico de intervención de los payasos.

Nos reunimos mensualmente, hablamos de las cosas que han ido surgiendo durante el mes, tanto positivas como negativas, y de vez en cuando tenemos unas reuniones psicológicas para poder vaciar todo lo que hemos ido acumulando porque es muy importante esa higiene mental para poder entender que tu objetivo en el hospital no es tener pena sino que tu objetivo es intentar que el niño  se ría, participe, se olvide que está en el hospital.

Sé que habéis pasado momentos duros y amargos a lo largo de todo este tiempo, pero quiero preguntarte justamente por todo lo contrario, coméntanos por favor algún momento imborrable y mágico para ti.

Uno de los momentos más duros es cuando conoces a un niño, hay un vínculo con él y este niño cada vez está peor y tienes que visitarlo en los últimos días de su vida.

Cuando sabes que el niño va a morir y que tienes que visitarlo porque la familia te lo demanda. Ellos nos dan una gran lección, si el niño está vivo, hasta el último momento vamos a hacer que vengan los payasos porque al niño le gustan los payasos y tú tienes que tener las armas psicológicas suficientes para no desmoronarte y entrar en la habitación cantarle su canción preferida y hacer las tonterías que le gustan. Porque me lo está pidiendo y tenemos que estar al nivel.

Sobre todo el momento más duro que se recuerda es el primer niño que conoces y que te anuncian que seguramente es la última vez que vas a verlo.

Y un momento mágico…

Es un trabajo, por supuesto, pero hay una implicación porque juegas con las emociones y el payaso no  solo juega con la risa, sino con todo tipo de emociones. A veces te enfadas y el niño se ríe, o finges que te haces daño y el niño se ríe. Hay un montón de momentos que vas acumulando.

Prácticamente casi todos los días en los que el niño pasa de un estado triste que no quiere ni verte, a una gran carcajada. Hay momentos donde a pesar de que el niño está muy mal, los padres te dan las gracias por haber venido o ves que el niño ha cambiado totalmente, de no querer verte, acaba saltando en la cama de lo bien que lo ha pasado.

Hay innumerables momentos.

También es una alegría encontrarte adultos que han sido niños a los que hemos visitado en el hospital y nos dicen tú viniste a verme, yo me acuerdo y nunca me olvidaré.   

También hemos tenido alumnos que quieren ser payasos de hospital porque de pequeños han estado en el hospital y nos han visto y quieren aportar lo que supuso para ellos vernos.

¿Como Asociación consideras que estáis suficientemente apoyados por las diferentes administraciones?

Pues siempre hemos estado muy bien valorados sobre todo por la Conselleria de Sanidad y también por Ayuntamientos y Diputaciones, porque desde el primer año firmamos un convenio de colaboración, con dotación económica, que ha ido aumentando a través de los años conforme hemos ido abriendo programas en diferentes hospitales.

Sí que es cierto que los años de crisis fue reduciéndose hasta desaparecer, incluso, como en el año 2013 en el que la dotación económica fue cero. Afortunadamente nosotros tenemos una serie de empresas, socios y fundaciones que nos apoyan y esto nos permitió no desaparecer. Pero sí que tuvimos que reducir e incluso abandonar algún hospital por falta de recursos económicos.

Tuvimos que cambiar la forma de financiación de forma drástica, no apoyarnos tanto en las subvenciones públicas e irnos más a lo privado, hacer eventos, vender productos, campañas… e invertir en la búsqueda de fondos para poder sobrevivir.

En este momento estamos muy contentos porque hemos podido recuperar dos hospitales a los que dejamos de ir hace cuatro años, la Plana de Vila-Real y el San Juan de Alicante y hemos aumentado la frecuencia de visitas en los hospitales de referencia en los que estamos: La Fe, el Clínico, el Peset, el General de Castellón y el General de Alicante.

Quizás tú y tus compañeros, sois más conscientes que nadie de lo frágil que es nuestra vida ¿Qué valoras más de la vida Sergio?

El momento presente, el aquí y ahora, el estar sano, el no haber desaparecido. Al tener contacto con la infancia más frágil, te das cuenta de que podrías haber pillado una infección o haber tenido una enfermedad grave, te podías haber muerto muchas veces. Hay niños que vemos desaparecer con dos meses de vida, con dos años, cuatro, cinco, diez, catorce, por accidentes, enfermedades, infecciones, etc. y sin embargo tú sigues vivo.

Esto te toca profundamente en tu ser y te hace valorar más la suerte que tienes de estar sano, de estar vivo y eso hace que valores cada momento, que te sientas agradecido y pienses que debes aprovechar tu vida haciendo algo. ¿Qué sabes hacer? ¿“el payaso”, hacer reír a los demás? Pues vamos a hacerlo. Es a lo que hemos venido a este mundo, a hacer algo muy concreto, hacer reír hasta el último segundo de vida.

A ver si me sabes responder a una pregunta. Cuando somos niños somos pequeñas personas con un corazón grande y cuando nos hacemos mayores nuestro corazón parece que se reduce ¿porqué pasa esto?

Yo creo que el corazón no se reduce, el corazón es el mismo, solo que le ponemos capas, escudos y parapetos. Nos protegemos porque queremos ser guapos, inteligentes y habilidosos y el hecho de ser payaso lo que te hace es reconocer la debilidad humana, los defectos humanos.

Todos tenemos una vertiente de torpeza, de humanidad. Cometemos errores, porque no somos perfectos, somos humanos. El payaso reconoce esta humanidad en el hombre, reconoce la imperfección, reconoce que a veces somos tontos, que no entendemos las cosas o que somos muy orgullosos y jugamos con esto. Por eso la gente que nos ve se reconoce en estas debilidades y se ríe del payaso, porque comparten esta humanidad con el payaso y eso es lo que ponemos en valor nosotros.

Nuestras preguntas cortas, Sergio

Un personaje al que admires… Charlie Chaplin.

Una frase o cita con la que te sientas identificado…  Al final todo acaba bien y si no acaba bien es que no es el final.

Un reto… Que haya payasos en todos los hospitales del mundo

Un deseo… Que haya payasos en todos los hospitales del mundo

Lo que más valoras de las personas que te rodean… La empatía

¿Qué opinas de nuestra pequeña locura, nuestra web www.mercadillosolidario.com ?

Me encanta. Es genial que haya gente que se dedique a ayudar a los que ayudan.

Para finalizar Sergio, cada entrevistado ha sido propuesto por otra persona entrevistada, en tu caso fue Amparo Jiménez, Coordinadora de Aspanion, nos gustaría poder continuar la cadena ¿a quién nos propones?

La persona que os propongo es Javier Palop, director del Centro de día de Parálisis Cerebral de Cruz Roja.


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